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Buenas a tod@s!!!!

Este es el blog de la asignatura con el que vamos a trabajar como complemento al libro y las explicaciones de clase. Os iré presentando poco a poco las novedades que trabajaremos. Por mi parte la ilusión es grande y espero poder contagiaros esa ilusión a lo largo del curso y que terminemos siendo unos auténticos cracks!!!

Para contactar conmigo la forma más directa es escribirme un correo a la cuenta jesustrinitarias@gmail.com, aunque también podéis hacerlo enviando comentarios al blog y vuestros padres a través de la plataforma passen.

Un saludo y ánimo!!

 

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¿De qué color fueron los dinosaurios?

Fácil, ¿verdad? Seguro que te ha venido a la mente el feroz Tyrannousaurus rex, el veloz Velociraptor o ese del cuello tan largo, el Diplodocus. Todos ellos de colores oscuros, verdosos, apagados, como soldados con su traje de camuflaje… Así es como nos los han presentado en películas, documentales e ilustraciones, pero, ¿realmente fueron así?

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Sabemos sobre el tamaño, la forma, la nutrición e incluso el comportamiento de los dinosaurios a partir de sus fósiles: restos o marcas de animales extintos, que han sido preservados a lo largo del tiempo gracias a distintos procesos principalmente geológicos. Pero, ¿de qué color eran?

Las diferentes reconstrucciones que seguro que has visto en museos, películas o ilustraciones (o en la imagen de cabecera de este blog) muestran dinosaurios de colores grises, verdosos o marrones, como si fuesen militares vestidos de camuflaje. Estos colores resultan convincentes a la par que útiles si los comparamos con algunos de sus primos evolutivos: los cocodrilos, que gracias a su colorido poco llamativo pasan inadvertidos en el medio en el que habitan, lo cual les facilita la captura de presas y la evasión ante posibles amenazas.

Por otro lado, los pájaros, sus descendientes evolutivos directos, lucen colores muy llamativos. Esto sugiere que algunos dinosaurios, sobre todo aquellos que poseían plumas o estructuras similares, pudieron lucir estos colores, gracias a los cuales se relacionarían, cortejarían a sus parejas reproductoras o intimidarían a sus rivales y depredadores, al igual que hacen las aves. Esta segunda hipótesis ha sido respaldada a través del estudio de melanosomas, contenedores subcelulares de pigmentos que dan color a tu piel y a las plumas de las aves, en fósiles de distintos dinosaurios, como son el pequeño dinosaurio carnívoro Sinosauropterix y el dinosaurio emplumado Anchiomist huxleyi.

Analizando y comparando los melanosomas de diferentes organismos actuales con los encontrados en un fósil de Sinosauropterix, los científicos determinaros que éste último poseía una cola a rayas blancas y rojas. Llevando a cabo el mismo proceso sobre un fósil de Anchiomist huxleyi, determinaron que su plumaje era negro y blanco, excepto en la cabeza, donde lucía una cresta roja.

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Además, recientemente, se ha encontrado al norte de Myanmar una cola emplumada conservada en ámbar durante millones de años, perteneciente a un pequeño dinosaurio bípedo: el Celurosaurio. Las plumas de esta cola, perfectamente conservadas, oscilan entre el marrón y el ocre.

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Pluma de Celurosaurio conservada en ambar

Negro, blanco, rojo, marrón, ocre…  Hasta ahora tenemos pruebas de que esos eran los colores que lucían los grandes saurios prehistóricos… ¡Nada de verde, gris o pardo en los fósiles con melanocitos!

Aun necesitamos mucha más información, pero todo apunta a que los dinosaurios no fueron tal y como los imaginas.

 

Fuente: https://biogeosfericos.wordpress.com/2017/01/12/de-que-color-fueron-los-dinosaurios/

Publicado en Tema 1: El Universo

¿Con cuántos planetas cuenta el Sistema Solar?

MercurioVenusTierraMarteJúpiterSaturnoUrano y Neptuno. ¡Ocho!¡El Sistema Solar cuenta con ocho planetas! Ni uno más, ni uno menos. ¡Pregunta resuelta! Pero, ¿sabías que esto no siempre fue así?

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Hace poco más de una década eran nueve los planetas que giraban alrededor del Sol: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. ¡Plutón!

¿Y qué pasó con él? ¿Desapareció? ¿Explotó? ¿Nos lo cargamos? ¡Nada de eso! Plutón sigue orbitando en nuestro Sistema Solar, pero ya no es lo que fue, ya no es un planeta, ahora es un planeta enano. ¡Sigue leyendo, que te lo explico!

Plutón fue incluido en la lista de los planetas del Sistema Solar tras su descubrimiento en 1930 y desde entonces planteó problemas por cuestiones como su tamaño y su movimiento alrededor del Sol. Plutón es muy pequeño, menor que nuestro satélite: la Luna, y, además, su órbita no es como la del resto de los planetas: es muy excéntrica, está muy inclinada y se entromete en la órbita de Neptuno, cosa que no hace ningún otro planeta. Además, Plutón atraviesa el cinturón de Kuiper, un cúmulo de cuerpos de pequeño tamaño que rodea al Sistema Solar.

Animación que muestra la inclinación respecto a la eclíptica y la excentricidad de la órbita de Plutón.

No obstante, pese a sus diferencias, Plutón fue planeta hasta el año 2006, momento en el cual la Unión Astronómica Internacional (IAU) se reunió en Praga y decidió degradarlo de planeta a planeta enano. ¿Y por qué la IAU decidió quitarle el título de planeta después de tantísimo tiempo? La culpa fue de otro astro pequeñito, pero de mayor tamaño que Plutón, que también quiso ser planeta: UB313.

UB313 fue descubierto orbitando alrededor del Sol en el año 2003, siguiendo una órbita aun más lejana del Sol que la de Plutón. En ese momento, se consideró la posibilidad de que éste fuera el décimo planeta del Sistema Solar, pero si se le incluía, también se debía de incluir en esta lista a otro conjunto de pequeños mundos con las mismas características que se sabía que existían más allá de Plutón. ¡Menudo problema, ¿verdad?! ¿A quién admitir en el club de los planetas y a quién no?

Para resolver este dilema la IAU se decidió por redefinir el concepto de planeta y por este motivo Plutón quedó fuera del catálogo, por no cumplir con todas las características básicas que se establecieron. Para la IUA, todo planeta debía de:

  1. Orbitar en torno a una estrella.
  2. Tener masa suficiente como para que, por su propia gravedad, acabara venciendo las fuerzas de cuerpo rígido de modo adoptara, una forma esférica.
  3. Haber limpiado las inmediaciones de su órbita de todos los cuerpos susceptibles de desplazarse dentro de ella.

Plutón cumple dos de estas características, la primera y la segunda. Sin embargo, su órbita atraviesa el cinturón de Kuiper, incumpliendo el último de los criterios.

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¡Esta es la razón por la que Plutón no es un planeta desde el año 2006! ¡Plutón, UB313 y otros astros similares como Makemake y Huamea son planetas enanos!

Imagen relacionada
Planetas enanos del Sistema Solar

Finalmente, también en 2006, el planeta enano UB313 fue rebautizado como Eris, en honor a la diosa de la Discordia romana. ¡Un nombre más que adecuado para el astro que desencadenó el caos entre los planetas del Sistema Solar!

FUENTE: https://biogeosfericos.wordpress.com/2017/09/30/con-cuantos-planetas-cuenta-el-sistema-solar/

REFERENCIAS Y ENLACES DE INTERÉS

NASASpacePlace

Web oficial de la Unión Astronómica Internacional

¿Por qué Plutón ya no es un planeta? – National Geographic

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Informe de errores…

Para aquellos alumnos que quieran mejorar su nota del examen se podrá hacer un pequeño informe que obtendrá una calificación máxima de un punto que se sumará a la nota del examen. Los apartados que ha de contener son:

-ERRORES: Tomo nota de los errores que he tenido en el examen, y con ayuda del libro, de Internet etc lo corrijo y respondo a la pregunta de forma adecuada.

-INVESTIGACIÓN: De alguno de los errores del apartado anterior, realizo un informe de investigación, ampliando la información que hemos dado en clase.

-CONCLUSIÓN: Hago una pequeña reflexión sobre los motivos que me pueden haber llevado a cometer los errores en el examen.

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Cuenta atrás para el telescopio espacial James Webb

El James Webb, que será el observatorio más grande jamás lanzado al espacio, despegará en 2019 para observar en el infrarrojo las primeras galaxias, el nacimiento de las estrellas y la formación de sistemas planetarios. Su gigantesco espejo bañado en oro se prepara para viajar por el tiempo del universo.

<p>Ilustración del telescopio James Webb en el espacio, con su enorme espejo segmentado de 6,5 m bañado en oro. / Northrop Grumman</p>

Ilustración del telescopio James Webb en el espacio, con su enorme espejo segmentado de 6,5 m bañado en oro. / Northrop Grumman

Los efectos del último huracán en Houston no han alterado las pruebas a las que se está sometiendo al telescopio James Webb (JWST) en el Johnson Space Center de la NASA, donde permanece aislado en una cámara criogénica esperando la cuenta atrás. A este observatorio, sucesor del Hubble, le quedan solo dos años para despegar. Su lanzamiento, previsto para 2019, inaugurará una nueva época.

¿Qué misiones le esperan a James Webb? ¿Cómo se ha construido este coloso de la ingeniería espacial? ¿Cuánto ha costado? Tres científicas de la Agencia Espacial Europea (ESA) y un investigador del CSIC nos han resuelto estas y otras preguntas en el Centro Europeo de Astronomía Espacial que tiene la ESA en la localidad madrileña de Villanueva de la Cañada.

Ellas son Catarina Alves, Macarena García y Elena Puga, que calibran algunos de los instrumentos del JWST en el Instituto de Ciencia sobre Telescopios Espaciales de la NASA en Baltimore (EE UU); y él, uno de los futuros usuarios del telescopio, Javier R. Goicoechea, del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC).

¿Quién fabrica el telescopio James Webb?

Es una iniciativa conjunta de la NASA, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA), que colaboran en este proyecto desde 1996. Hasta 2002 se conocía como Next Generation Space Telescope, pero ese año fue renombrado en honor de James Edwin Webb, segundo administrador de la NASA y gran impulsor del programa Apolo.

El presupuesto global del telescopio James Webb ronda los 10.000 millones de dólares, de los que 8.800 los aporta la NASA y unos 600 millones de euros la ESA.

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Telescopio espacial James Webb antes de entrar en la gigantesca cámara que simula las condiciones del espacio en el Johnson Space Center (Houston), a donde llegó tras las pruebas en el centro Goddard. / NASA

¿Cuál es su misión?

Comprender cómo se pasó desde las estructuras primordiales del universo a la existencia de planetas con capacidad para albergar vida. En concreto, la observación de la luz infrarroja que llega desde las primeras galaxias, de las estrellas y otras galaxias en formación, así como de los sistemas protoplanetarios. También analizará sistemas planetarios consolidados y exoplanetas, en los que podría detectar biomarcadores en sus atmósferas.

La comunidad científica ya ha planteado gran número de propuestas iniciales para acceder a los datos del JWST. El factor de presión para conseguir la información que facilita este telescopio es muy alto, probablemente, el más alto de la historia, según los expertos.

¿En qué se diferencia del Hubble?

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Comparación del espejo segmentado del James Webb y el del Hubble. / NASA/Bobarino

En dos aspectos fundamentales: su enorme tamaño y en que opera en el infrarrojo. El escudo solar del James Webb es tan grande como una pista de tenis y su espejo de 6,5 metros de diámetro presenta un área de 25 m2, siete veces mayor que la del Hubble.

Por su parte, trabajar con longitud de onda infrarroja permite ‘viajar en el tiempo’ y observar objetos muy lejanos y de pequeño tamaño. Por ejemplo, el Hubble, que trabaja en luz visible, capta difusos discos protoplanetarios en nubes de gas, pero los instrumentos infrarrojos y grandes espejos del JWST permitirán adentrarse en el interior de esos discos y analizar el origen de los planetas

¿Qué componentes tiene?

El conjunto se asienta en una aeronave o spacecraft sobre la que está el gigantesco escudo solar o parasol, dividido en cinco capas, que lo protegen del calor y la luz que llegan desde el Sol y la Tierra.

Encima se sitúa el telescopio en sí mismo, formado por el espejo primario de 6,5 m con 18 piezas hexagonales. Está fabricado de berilio revestido de oro, un metal precioso que favorece la detección de la débil luz infrarroja.

Justo detrás del espejo segmentado se ha montado un módulo científico con cuatro instrumentos. Tres operan en el infrarrojo cercano: NIRCam (de la NASA), NIRSpec (de fabricación enteramente europea) y NIRISS (canadiense); y uno en el infrarrojo medio: MIRI (construido al 50% entre la NASA y la ESA). Un espejo secundario reflejará la luz del primario en los instrumentos. Además la nave cuenta con otros elementos, como antenas, estabilizadores y un sensor de guiado fino (FGS) para orientarse con enorme precisión.

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Partes del telescopio James Webb. / STScI

¿Cuál es su estado actual?

Tras una serie de pruebas en el centro Goddard de la NASA, en Maryland, el telescopio y el módulo científico (que en conjunto se llaman OTIS, Optical Telescope Elementa and Integrated Science) llegaron el pasado mes de junio al Johnson Space Center de Houston (Texas).

Allí, lejos del caluroso verano y el huracán Harvey que ha azotado el estado, OTIS se ha introducido desplegado en una cámara criogénica para simular las gélidas condiciones en las que operará en el espacio, a -223 °C. Esta campaña está terminando, y actualmente se desarrolla la lenta fase de calentamiento.

En paralelo, el conglomerado empresarial Northrop-Grumman está uniendo el spacecraft y el escudo solar en sus instalaciones de Redondo Beach (California). Aquí se llevará a cabo en 2018 la integración final de todo el observatorio, que luego viajará en barco para su lanzamiento desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa.

¿Cuándo se va a lanzar?

En principio estaba previsto que fuera en octubre de 2018, pero se ha retrasado al menos seis meses: a la primavera de 2019, con una ventana de lanzamiento entre marzo y junio. La demora se debe a que la integración de los distintos elementos va a tomar más tiempo del previsto, pero no a ningún problema técnico o de hardware, según los responsables de la NASA.

Del lanzamiento se encarga la ESA, que aportará un cohete Ariane 5 ECA. Uno de los desafíos técnicos será introducir el enorme telescopio de 6,5 m y su parasol, aún más grande, en un cohete de 5 m de diámetro. De forma similar a ‘meter un barco en una botella’, el JWST se lanzará plegado para luego abrirse muy despacio en el espacio durante las tres primeras semanas de viaje.

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Esquema del lanzamiento y el viaje del JWST hasta el punto de Lagrange L2. / Northrop Grumman/NASA

 

¿Dónde va a operar el JWST?

Orbitará alrededor del punto de Lagrange L2, un lugar óptimo del sistema Sol-Tierra donde estabilizar y colocar este tipo de observatorios. Ese punto se localiza a 1,5 millones de kilómetros, una distancia lo suficientemente grande (por comparar, la Luna está a unos 384.000 km) como para que, si alguna vez se estropea el telescopio, no puedan ir a repararlo los astronautas (como sí hicieron con el Hubble).

En aquel lejano y frío punto L2 el telescopio James webb escudriñará el universo al menos durante cinco años, pero está previsto que pueda funcionar otros cinco años más.

Participación española en el JWST

Diversas empresas y centros de investigación españoles forman parte del equipo que ha fabricado dos instrumentos del telescopio James Webb: la cámara y espectrógrafo para el infrarrojo medio (MIRI) y el espectrógrafo para el infrarrojo cercano (NIRSpec).

Miembros del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y del CSIC, actualmente en el Centro de Astrobiología, han participado en MIRI. Este instrumento analizará poblaciones estelares extremadamente antiguas y distantes, regiones de intensa formación estelar ocultas tras gruesas capas de polvo, emisiones de hidrógeno procedentes de distancias impensables hasta el momento, la física de las protoestrellas, objetos del Cinturón de Kuiper, cometas tenues y planetas extrasolares.

Por su parte, las compañías Astrium CASA EspacioAstrium CRISA Iberespacio han intervenido, respectivamente, en la fabricación de la armadura del intrumento óptico, el software y control de instrumental electrónico, y la cubierta de montaje óptico del instrumento NIRSpec. Este obtendrá espectros de más de cien galaxias o estrellas simultáneamente y es sensible en un intervalo de longitudes de onda infrarroja que coincide con la emisión máxima de las galaxias más distantes.

Además, en el Instituto de Ciencia sobre Telescopios Espaciales de la NASA trabajan como científicas de instrumentos del James Webb las españolas Macarena García (MIRI) y Elena Puga (NIRSpec), junto a la portuguesa Catarina Alves y el resto de los quince investigadores de la ESA desplazados a ese centro. También hay que destacar los representantes nacionales que participan en este proyecto en la propia NASA, como la ingeniera gallega Begoña Vila Costas, premiada por la agencia espacial estadounidense.

Publicado en Noticias, Tema 1: El Universo

La mejor simulación del nacimiento de nuestra galaxia

Caltech demuestra que la Vía Láctea está rodeada de miles de galaxias muertas

Uno de los misterios sobre nuestra galaxia, la Vía Láctea, es por qué estamos tan solos. Hasta ahora, la mayoría de simulaciones sobre cómo nació y evolucionó nuestro hogar en el cosmos apuntaban a que debería haber miles de galaxias pequeñas orbitando en torno a ella. Pero hasta ahora solo se han podido identificar unas treinta de estas galaxias satélites, una escasez que supone un importante problema a la hora de confirmar que las teorías sobre evolución de galaxias en espiral como la nuestra son correctas.

Ahora, un equipo de astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) ha realizado la mayor simulación sobre el nacimiento y la evolución de la Vía Láctea que se ha hecho hasta la fecha. Los investigadores han reconstruido cómo un amasijo de polvo y gas comenzó a aglutinarse gracias a la gravedad hasta que, miles de millones de años después, se formó, la Vía Láctea tal y como es en la actualidad, con sus 100.000 millones de estrellas y sus brazos en espiral. Para ello han hecho falta 2.000 ordenadores conectados en red y 700.000 horas de computación.

Los astrónomos de Caltech resaltan que es completamente normal que la Vía Láctea tenga tan pocas compañeras. Las que faltan, explican los autores del estudio, simplemente han desaparecido. Esto se debe al poder destructivo de las supernovas, explosiones termonucleares que suceden al final de la vida de las estrellas. El modelo desarrollado por Caltech ha considerado los efectos del potente viento que liberan estos estallidos, que pueden ser millones de veces más energéticos que cualquier bomba atómica. Los detalles del trabajo, recién publicados en Astrophysical Journal Letters, muestran que esos vientos desmembraron por completo muchas de las pequeñas galaxias que estaban apareciendo en los límites de la Vía Láctea. Los modelos desarrollados hasta el momento, resaltan los científicos de Caltech, no habían tenido en cuenta este efecto y por eso predecían la existencia de miles de estas galaxias.

“Muchas de estas galaxias enanas que comenzaron a orbitar en torno a la Vía Láctea llevadas por su empuje gravitatorio fueron destrozadas”, explica Andrew Wetzel, físico de Caltech y coautor del estudio. “Por eso ahora vemos que el halo galáctico [la nube poco densa de gas y estrellas viejas que rodea la Vía Láctea] es realmente el cementerio de todas esas galaxias que fueron destruidas”, resalta.

Los investigadores pretenden ahora realizar una reconstrucción aún más precisa de la Vía Láctea que requerirá 20 millones de horas de computación y determinará cuántas galaxias enanas quedan vivas en los confines de la Vía Láctea.

https://elpais.com/elpais/2016/09/12/ciencia/1473699626_664933.html